jueves, 31 de marzo de 2011

Breve acordeón

Durante una noche que se hacia eterna...

Mi amor: Platicaba, hoy precisamente, con el tipo aquel cuya nevera es una cubeta y cuyo peinado parece de escolar...y entonces le dije: ¿No se por qué ella sigue conmigo a pesar de todo?

Yo: Ahhhhh!!! ¿Y cuál fue la respuesta?

Mi amor: No, solo eso le dije antes del silencio

Yo: Si quieres te puedo prestar mi acordeón. La próxima vez que esa pregunta surja solo dile, a quien sea, que digo yo que...

  • Me he quedado contigo porque ha pesar de uno que otro defecto, tu eres el hombre mas maravilloso que pueda existir...
  • Que me he quedado contigo porque aunque a veces hemos discutido muy fuerte, jamas nadie en la vida me ha hecho tan feliz como tu lo has hecho desde que comenzaste prestarme atencion mientras platicabamos juntos durante la Aurora...
  • Que jamás un te quiero me ha sabido a cielo como cuando tu me lo dijiste aquel día en el parque de los pajaritos...
  • Que me he quedado contigo porque me devolviste la felicidad que solo en la infancia pude experimentar, pues me haces sentirme y comportarme como una niñita mimada y consentida cuando me abrazas...
  • Dile que me he quedado contigo porque ademas de tu amor, me diste la oportunidad de volver a sentir a dios en cada particula existente...
  • Y finalmente dile que me quede contigo porque tengo una gran misión en la vida....y esa misión es hacerte inmensamente feliz...

lunes, 14 de junio de 2010

de cómo llegar a ser hada

Cuando sea grande quiero ser un hada.- Le dijo Ivana a su mejor amiga mientras ambas cortaban flores del jardín de la escuela.

Las hadas no existen.- contestó Emma, e Ivana sonrió al escucharla. Su amiga no sabía las ganas que, en ese momento, la niña tenía de desaparecer de la faz de la tierra. En tal caso, si las hadas no existen, y ella se convierte en una, entonces no existirá más. No sufrirá.

Caminaron juntas hasta el árbol en el que un cenzontle siempre cantaba, aunque había que esperarlo por horas hasta que arribará; y nunca se sabía la hora exacta de su llegada, pero Ivana lo amaba, como los niños aman a los animales a esa edad, que es la misma forma en que los adultos llegan a amar a otras personas; lo amaba con todo su corazón.

Emma platicaba y platicaba de lo lindo que sería ir a la laguna a pescar, pero no había forma de persuadir a la pequeña de abandonar la espera. Lo mas bello de su día, consistía en bailar mientras el cenzontle entonaba una melodía de ensueño; bailar con flores sujetas a su cabeza como la corona de una princesa.

A veces, las horas de Ivana no coincidían con las del ave, por lo que quedaba tan plantada como el árbol aquél. Aunque lloviera y se llenara los pies de fango, ella permanecía. Y en ocasiones lloraba, lloraba para sus adentros porque Emma se burlaba de que llorara por no escuchar una canción.

Algún día querrás ser un hada, como yo.- Le contestaba Ivana a su amiga, sin que ella comprendiera la magnitud de tal sentencia. A la edad de los niños se puede ser feliz de formas tan distintas y sencillas, que Emma no lograba comprender el cómo se podía sufrir por un simple cenzontle.

Muchos años después, a la vida de Emma llegó el amor y le tocó verlo partir junto con su corazón.

Recordando a su gran amiga Ivana, corrió al árbol mas cercano y lo trepó lo mas alto que pudo. En su mente solo giraba un deseo, y extendiendo los brazos se dejó ir de bruces suplicando convertirse en un hada.

El golpe en la cabeza, le concedió a Emma no existir nunca más.




By E. Malerige

miércoles, 28 de abril de 2010

Enamorado Profundo

Desvaneciéndome en el aire trópical, aire sofocante. Cada uno de los besos que te lanzo, quedan prendidos en el calor de este infierno que se vuelve más desierto cuando no estas conmigo.



Si tuviera el poder de los nahuales seguramente ya habría muerto de tanto convertirme en murcielago para volar hasta el rincón donde encarcelas tus respiros.



Al menos en el viento me va llegando, aunque sea muy lento, el sonido de tu voz mientras cantas nuestra canción. Enamorado, un enamorado profundo dices ser y yo te creo, porque en el mismo mar de sentimiento me encuentro hundiéndome en todo momento.



Mueve para mi tus labios aunque no los sienta sobre mi piel. Más vale sentir en el alma un temblor inexplicable que atribuyo a que me piensas en esta madrugada interminable.



Si pudieras percibir la intensidad de la melancolía que surge de mi corazón cuando comienzo a recordarte profundo, mi enamorado profundo de besos y caricias para esta pequeña que ya casi no respira por tanto llorar la ausencia.



Que pasaran pronto las horas es lo que a los santos le pido. Que pasen mientras duermo ligero y me pierdo entre grifos y quimeras; que despierte mañana y te encuentre en mi cama durmiendo profundo...como el amor.





By E. Malerige

viernes, 9 de abril de 2010

wait...

triste...

lluvia...

ausencia...

tiempo...

tiempo...

tiempo...

tiempo...

no quiero volver a los viejos tiempos de una soledad asfixiante, pero te siento tan cerca de mi alma.

miércoles, 27 de enero de 2010

Yo tengo

tengo guardado tras un cristalillo la dulce mirada de un angel...

pensando, volando, es de noche y en la hamaca meciendome veo que tengo, en la mano, el beso tatuado de una perrita diabolica que se cree michael jackson.

mirando, silbando, es de madrugada y entre la cama veo que tengo en peluche un retrato hablado de aquel joven ladronzuelo que los suspiros me ha robado.

hablando, jugando, es de tarde y entre la charla recuerdo que tengo en el corazon un secreto demasiado conocido, y ese es que te amo y que por ti tengo esta sonrisa en el rostro cuando tu foto veo.



by Malerige

sábado, 12 de diciembre de 2009

A mi madre

Me perdí...


Me encontraste...

Miré al espejo y estabas tú, con la mirada maternal que siempre anhelé, que siempre tuviste, que nunca pude ver; y llorando de ti me abracé, para sentirme nacer nuevamente.



Que difícil es admitir que uno está en un error. Hoy, con el corazón en la mano te pido perdón, pues te he dibujado en mi mente como un espantoso monstruo, cuando tú solo me has amado y has dado tu tiempo y vida por mí.



Hoy puedo decir que te amo a pesar de todo. Que no tengo nada que perdonarte y ya no existe en mi mente algún evento que deba reprocharte, pues ahora puedo quitar el velo de mis ojos llenos de lágrimas; finalmente distingo a tu verdadero rostro angelical.



Te quiero en mi vida, no te apartes nunca....te amo mamá

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Gracias


La alegría de vivir me llega con tus ojos, con tu voz...con tu sonrisa malvada que me ha cautivado desde antes de ver bien tu rostro tras esos anteojos de pasta.


Antes de ti, hacia mucho que no levantaba una oración al cielo. Me había concentrado en maldecir y maldecir, en condenarme a todos los infiernos disponibles; me había convertido en el eco de una vida desperdiciada, en la muerte personificada.


Cuántas veces no soñé amanecer con el corazón detenido. Al abrir los ojos, miraba con tristeza al sol bailando por el cielo, y a mi alma rodar junto al polvo debajo de la cama; ya no quería sentir nada. Ya me estaba convirtiendo en nada.


Me daba asco pensar en mi existencia vacía. Me daba asco a mi misma y con ese odio sin freno, atentaba contra mi cuerpo sin ninguna piedad, sin remordimiento. Me aplastaba, me humillaba, me convertí en mi peor enemiga. Nadie me ha hecho tanto daño como el que me he causado yo misma.


Antes de tu silueta en mi paisaje, no había sazón que pudiera componer a mi vida y hacerla menos insípida. No creía en Dios, no creía en la gente y mucho menos en mí.


Con esos espejuelos, como marco para tus bellos ojos; con esos labios que supieron besarme y sonreír; con esa voz que supo decir la frase adecuada en el momento preciso; con eso y más le has dado a mi vida sentido.


Me haces feliz como ninguna pastilla jamás logró conseguirlo, y me haces dormir teniendo dulces sueños que se prolongan en el tiempo infinito. Te amo a lo bestia y te agradezco, encarecidamente, haberme enseñado a amarme a mi misma; eso, es precisamente lo que nadie me había podido regalar, amor para mi, amarme a mi, tal como soy.



by E. Malerige